INDICE DE CONTENIDOS
- APUNTES DE LITERATURA
- LA LITERATURA EN EL SIGLO XVIII
- LA LITERATURA ROMÁNTICA EN ESPAÑA
- LA LITERATURA REALISTA EN ESPAÑA
APUNTES DE LITERATURA
LITERATURA REALISTA 2ª MITAD SIGLO XIX
Durante la segunda mitad del XIX se produjeron en Europa importantes transformaciones políticas y sociales: el proletariado se organizó en movimientos obreros y sindicales inspirados en doctrinas como el socialismo, marxismo y el anarquismo. Al mismo tiempo, crecía el poder económico y político de la burguesía, que se hizo más conservadora para mantener sus privilegios.
En la literatura el Realismo surge por el rechazo de los principios idealistas de la estética romántica. A diferencia de los románticos interesados por la interioridad, los escritores realistas se centraron en la descripción meticulosa de lo exterior. Su intención no era evadirse de la realidad ni formular ideales inalcanzables como en el caso del Romanticismo, sino retratar con verosimilitud y con intención crítica la sociedad de su tiempo, con el deseo de transformarla y mejorarla a través de la literatura. Así el Realismo se distingue por los siguientes rasgos:
- Interés por la realidad. Paralelamente a lo que ocurre en la ciencia, los escritores realistas recurren a la observación como procedimiento creativo. La novela, género predilecto del Realismo, se convierte en un importante documento social.
- Contextualización contemporánea. El interés por la realidad inmediata se traduce en una localización espacio-temporal próxima al momento en el que se escriben las obras.
- Tendencia a la objetividad y al verismo. Se pretende presentar ambientes, comportamientos y diálogos reales o, cuando menos, creíbles. En correspondencia con este interés, abundan las descripciones y se procura que cada personaje se exprese conforme a su educación y su forma de ser. El estilo abandona el retoricismo romántico y presenta una expresión más sencilla que busca la fidelidad a la realidad retratada.
- Intención crítica. La pretensión de objetividad no impide que la voz del autor y su intención crítica tengan un peso considerable en el relato.
La literatura realista se preocupa por la descripción minuciosa de la realidad y muestra interés por el análisis de los comportamientos humanos en sociedad. Esto explica el importante desarrollo de la novela cuyos rasgos son:
- Los temas reproducen posconflictos de la sociedad de la época: las tensiones políticas y religiosas, la hipocresía social, las relaciones humanas, el mundo del trabajo o la importancia del dinero.
- Los personajes son individuos extraídos de la realidad cotidiana. La novela realista otorga gran importancia a la figura femenina.
- El narrador suele ser omnisciente. Tiene importancia el estilo indirecto libre y el diálogo que permite a los personajes presentarse a sí mismos, sin intermediarios, en un intento de transmitir objetividad.
- El espacio se corresponde a menudo con lugares verdaderos y concretos y el tiempo suele ser lineal, aunque a veces se recurre a la analepsis o retoceso temporal.
Fases de la narrativa realista en España
En la evolución del Realismo español se suelen diferenciar tres fases: Prerrealismo, Realismo y Naturalismo.
El Prerrealismo se inicia con la publicación en 1849 de La Gaviota, de Fernán Caballero, seudónimo de Cecilia Böhl de Faber (1796-1877). Durante esta fase se escribe una novela idealizadora de tintes costumbristas y las obras tienen, con frecuencia, una intención moralizante. Esta valoración de lo narrado hace que no se pueda hablar propiamente de Realismo. El principal representante de esta corriente es Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891), autor de El sombrero de tres picos, una de las mejores novelas cortas del XIX.
Suele decirse que el Realismo se inicia con la publicación en 1870 de La Fontana de Oro, de Benito Pérez Galdós (1843-1920). En esta etapa, el narrador adopta una actitud más objetiva hacia sus personajes y el retrato psicológico se convierte en motivo central. Junto a Galdós y a Clarín (1852-1901), los autores más destacados del Realismo son José María de Pereda y Valera.
- José María de Pereda (1833-1906) inicia su obra en el Prerrealismo, pero posteriormente evoluciona hacia una mayor objetividad. La mayoría de sus novelas se sitúan en su Cantabria natal; entre ellas destacan Sotileza (1885) y Peñas arriba (1893).
- Juan Valera (1824-1905), aristócrata, diplomático y hombre de amplia cultura, dedicó gran parte de sus esfuerzos a la crítica literaria, labor en la que gozó de notable prestigio. Su principal obra es Pepita Jiménez (1874), novela en la que se narra la historia de amor de un seminarista, Luis de Vargas, y una joven viuda, Pepita Jiménez, con la que el padre de Luis pretende casarse.
El Naturalismo, derivación del Realismo, aparece en España hacia 1880 con la publicación de La desheredada, de Galdós. Los principales autores que recibieron esta influencia fueron Leopoldo Alas «Clarín», Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez.
- Emilia Pardo Bazán (1851-1921) fue la principal defensora en España del Naturalismo. Entre sus novelas destacan Los pazos de Ulloa (1886) y La madre Naturaleza (1887), desarrolladas en ambientes rurales de Galicia que conforman mundos cerrados y dominados por las pasiones.
- Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) es el último representante del Naturalismo en España. Publicó novelas ambientadas en tierras valencianas, como La barraca (1898), Entre naranjos (1900) oCañas y barro (1902), en las que los personajes luchan por su existencia, sumidos en la miseria, el odio, la venganza y la fatalidad.
En los años 90 se percibe un cierto cambio en la concepción de la novela: se acentúa el interés por la psicología de los personajes y se atiende también a nuevos aspectos como la imaginación, los sentimientos o la espiritualidad. Nace así lo que se conoce como novela espiritualista, representada por Misericordia (1897) de Galdós o Su único hijo (1892) de Clarín y que algunos consideran como una nueva etapa novelística.
Benito Pérez Galdós (pág. 240-241 del libro de texto)
Obra narrativa de Clarín:
Leopoldo Alas, Clarín, cultivó la crítica, el ensayo, la novela y el cuento. Su producción crítica publicada en periódicos y revists, comprende textos satíricos, políticos y literarios. Están recogidos en las colecciones Solos de Clarín y Paliques.
CUENTOS
Entre los cuesntos, publicados en su mayoría en periódicos y revistas, destacan ¡Adiós cordera! Y Pipá. Los cuentos son, fundamentalmente de dos tipos: aquellos en los que predomina la ternura y otros en los que prevalece la burla crítica.
La Regenta
La producción novelística de Clarín está constituida sólo por dos obras: La Regenta y Su único hijo.
En La Regenta Clarín aborda el conflicto de la búsqueda del amor ideal en un ambiente mediocre y hostil; es la historia de una carencia de amor y de amistad.
La historia de la novela se construye alrededor de un triángulo amoroso: dos hombres, el magistral don Fermín de Pas y el donjuán Álvaro Mesía, y una mujer Ana Ozores, La Regenta, cuyo sobrenombre procede del antiguo cargo de regente ejercido por su marido, don Víctor Quintanar, que no participa en el triángulo.
La novela desarrolla el tema del adulterio, muy presente en la narrativa decimonónica y tratado por autores como Zola, Flaubert y Galdós, cuya influencia en la obra de Clarín es evidente.
La narración se desarrolla en la ciudad de Vetusta (nombre literario de Oviedo) y abarca los comportaminetos y las actividades de la aristocracia, del clero y de la burguesía en una ciudad de provincias, donde priman la hipocresía, la ambición, la inmoralidad, la incultura y el tedio.
Se advierten elementos naturalistas en el determinismo del medio y en las circunstancias que han marcado a la Regenta: la orfandad, una infancia infeliz, una educación severa y cruel y la realidad asfixiante de la ciudad de Vetusta.
EL NATURALISMO
Nació impulsado por Émile Zola, quien en su libro La novela experimental, influido por los grandes avances científicos (física, química, biología) propuso aplicar el método científico a la literatura: se trataba de describir y analizar al ser humano, que está determinado por el medio, por el momento histórico y por la herencia biológica. En España incorporan temas y procedimientos narrativos del naturalismo autores como Blasco Ibáñez y E. Pardo Bazán.
E. PARDO BAZÁN
La obra de Emilia Pardo Bazán incluye artículos periodísticos y de crítica, dieciocho novelas, numerosos cuentos y novelas cortas. Su narrativa incorpora elementos naturalistas: descripciones minuciosas, influencia del medio y situaciones violents y escabrosas.
Entre sus principales novelas destacan La tribuna, Los pazos de Ulloa y su continuación, La madre naturaleza.
Los Pazos de Ulloa describe la Galicia campesina del s. XIX: un mundo lleno de ignorancia, violencia y crueldad. El medio rural presenta aristócratas decadentes y degradados, caciques, criados codiciosos y brutales, seres primarios.
LA LITERATURA ROMÁNTICA EN ESPAÑA
1º MITAD DEL SIGLO XIX. ROMANTICISMO
El Romanticismo es un movimiento cultural y político originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo. El Romanticismo responde al impulso revolucionario de la primera mitad del s. XIX. Basado en la exaltación del individuo y en el culto a la libertad artística, supuso la victoria del sentimiento sobre la razón. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso es que su rasgo revolucionario es incuestionable. Frente al equilibrio clásico, las normas y el didactismo dominantes en el siglo XVIII, los románticos defendieron la originalidad. Se concibe al artista como un ser dotado de un genio creador que no debe ser coartado. La libertad en la vida y en el arte es la base del pensamiento romántico. Los autores románticos concretan esta mentalidad en los siguientes rasgos:
- A) Subjetivismo e individualismo. Los sentimientos y deseos (amor, libertad justicia, venganza…) dominan la literatura. El amor romántico adquiere con frecuencia matices trágicos: es un ideal inalcanzable. Además del sentimiento, la literatura acoge otros elementos no racionales, como la fantasía, la imaginación o el sueño. Asimismo, el individualismo se refleja en la importancia del tema de la soledad: el hombre se siente aislado y diferente.
- B) La proyección en la naturaleza. Como consecuencia de la primacía de lo subjetivo, los escritores buscan en la naturaleza un confidente. El paisaje a menudo refleja sus estados de ánimo atormentados: ambientes nocturnos, lugares agrestes, ruinas, tormenta…
- C) Evasión de la realidad. El idealismo romántico produce un choque entre los deseos y la realidad. Este contraste ocasiona a menudo decepción, angustia, desengaño y escepticismo en el individuo. El rechazo de las circunstancias presentes se traduce con frecuencia en una defensa de la justicia social o en un deseo de evasión hacia tiempos pasados y lugares exóticos. La exaltación del individuo frente a la sociedad se manifiesta también en el interés que despiertan en los románticos los seres que viven al margen de las convenciones sociales, como el pirata, el ladrón, el reo, el verdugo. Estos personajes son motivo de su atención porque o bien se separan de esa sociedad que rechazan, o bien son víctimas de ella. El pirata, por ejemplo, representa al hombre libre de las ataduras sociales y el individualismo romántico en su máxima expresión.
- D) El gusto por lo sobrenatural y misterioso. La muerte, los cementerios y los ambientes misteriosos son muy frecuentes en la literatura. El romántico se siente atraído por todo lo que la razón no es capaz de explicar.
- E) Interés por lo popular y lo nacional. Los románticos acogen todo aquello que interpretan como manifestaciones genuinas del alma de los pueblos: la historia, los romances, las leyendas…
- F) Los géneros preferidos por los románticos son el lírico y el dramático, pues constituyen el cauce idóneo para mostrar los sentimientos.
- G) Respecto al estilo, el Romanticismo utiliza con frecuencia un lenguaje retórico que contribuye a subrayar los sentimientos y aporta intensidad expresiva.
Espronceda
Espronceda
POESÍA ROMÁNTICA
ESPRONCEDA
La vida y la obra de José de Espronceda (Almendralejo, Badajoz 1808-Madrid 1842) le hacen uno de los representantes más destacados del Romanticismo liberal.
Espronceda destacó especialmente por su obra poética. Sus composiciones adquieren a menudo un carácter social y político que expresa la queja profunda y dolorida por la desigualdad y la injusticia. Dentro de su poesía romántica, que coincide fundamentalmente con su regreso a España tras el exilio, se incluyen un conjunto de composiciones cortas dedicadas a seres marginales -el pirata, el verdugo, el mendigo, el reo de muerte- y dos largos poemas narrativos: El estudiante de Salamanca (1839) y El diablo mundo (1840).
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Con diez cañones por banda,
La luna en el mar riela
Navega, velero mío
Veinte presas
Que es mi barco mi tesoro,
Allá; muevan feroz guerra
Y no hay playa,
mi derecho
Que es mi barco mi tesoro,
A la voz de "¡barco viene!"
En las presas
Que es mi barco mi tesoro,
¡Sentenciado estoy a muerte!
Que es mi barco mi tesoro,
Son mi música mejor
Y del trueno
Que es mi barco mi tesoro, |
El diablo mundo pretendía ser un extenso poema de carácter filosófico y social, protagonizado por un personaje llamado simbólicamente Adán, pero el ambicioso proyecto quedó sin terminar. Destaca por su intensidad el Canto a Teresa, una sentida elegía compuesta tras la muerte de Teresa Mancha, que unos años antes había abandonado al poeta. Este es su comienzo:
¿Por qué volvéis a la memoria mía,
tristes recuerdos del placer perdido,
a aumentar la ansiedad y la agonía
de este desierto corazón herido?
¡Ay!, que de aquellas horas de alegría,
le quedó al corazón solo un gemido,
y el llanto que al dolor los ojos niegan,
lágrimas son de hiel que el alma anegan.
El estudiante de Salamanca
Este poema narrativo se presenta en forma de una leyenda: el autor finge haber oído la historia que cuenta a través de sus versos: como me lo contaron te lo cuento. Muchos de los motivos de la obra tienen un origen anterior en la tradición española (el burlador, el encuentro sobrenatural, la danza macabra, etc.).
Aunque el poema se desarrolla en Salamanca, esta no aparece apenas descrita; se trata de una ciudad que actúa simplemente como marco de los hechos. El escenario real se transforma, a medida que avanza la obra, en una visión fantástica; la ciudad pasa a ser un lugar extraño, envuelto en una atmósfera vaga e imprecisa. El tiempo de la obra es, asimismo, simbólico; la medianoche en la que comienzan los hechos narrados colabora a la creación del misterio romántico que adelanta el contacto con el Más Allá. En cuanto a los protagonistas, Félix de Montemar es el prototipo de personaje romántico: rebelde, valiente, desengañado del mundo y escéptico. Su figura se asemeja a la de don Juan de El burlador de Sevilla, con el que el mismo autor lo compara. Así, es un hombre que solo piensa en el presente, apuesto, orgulloso, aficionado al juego y conquistador de varias mujeres. Doña Elvira es la dama engañada, cuyo carácter se opone al de don Félix. Representa el prototipo de la mujer ideal romántica: se ha entregado de tal manera al sentimiento amoroso que acaba por perder la razón. Es una víctima del destino y del dolor del mundo y representa el tópico romántico de las ilusiones perdidas. Espronceda encarna en ella el desengaño, la evasión y el recurso a las facultades no racionales típicas del Romanticismo.
Poetas posrománticos
El Romanticismo, que había comenzado su declive hacia 1850, pervive en la segunda mitad del siglo, gracias a la obra de los poetas posrománticos. Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro, cuya obra es paralela cronológicamente a parte de la estética realista, representan la depuración y la superación de los excesos que habían caracterizado al Romanticismo de la primera mitad del siglo. Su obra inaugura una línea más sencilla que adelanta las tendencias poéticas modernas.
BÉCQUER
Bécquer escribió varias obras, entre las que destacan las Rimas y las Leyendas, estas últimas escritas en prosa.La poesía de Bécquer se publicó en 1871 de forma póstuma. Las rimas son poemas breves, de tono popular y gran musicalidad, que están organizadas en cuatro bloques:
- Rimas I a VIII. Tratan sobre la poesía, el acto de la creación y el poeta. En ellas se refleja a menudo la dificultad de encontrar la palabra adecuada para expresar lo que el poeta desea.
- Rimas IX a XXIX. Tienen por tema el amor, visto de una forma esperanzada y alegre.
- Rimas XXX a LI. Se centran en el desengaño amoroso.
- Rimas LII a LXXVI. Giran en torno a la soledad, el dolor y la desesperanza.
En consonancia con la estética romántica, las rimas se ambientan muy frecuentemente en una atmósfera de bruma, misterio y niebla. La vaguedad y hasta la fantasmagoría son patentes en ellas. Su poesía se caracteriza por un tono intimista y melancólico y por una sencillez opuesta a la exaltación de los primeros románticos. Él mismo concibe sus poemas como muestras de una poesía “natural, breve, seca, que brota del alma como una chispa eléctrica… desnuda de artificio”. Será punto de referencia para los poetas contemporáneos.
Rosalía de Castro
Su obra, al igual que ocurre con la de Gustavo Adolfo Bécquer, se inscribe dentro de la poesía intimista de la segunda mitad del siglo XIX, caracterizada por un tono sencillo y directo que da un nuevo aliento más sincero al Romanticismo.
En las orillas del Sar (1884), su obra poética en castellano, presenta una expresión que gira en torno a los sentimientos personales y a los conflictos internos de la autora: la soledad, el dolor y una profunda nostalgia del tiempo pasado son las más importantes consecuencias del contacto de la voz poética con los lugares de su juventud.
En esta obra se registran algunos de los motivos que ya se encontraban en su producción anterior en gallego: así, aparecen «las sombras», presencias de seres ya fallecidos, o «los tristes», individuos predestinados al dolor y perseguidos por la desgracia. Precisamente, el incomprensible sufrimiento humano, ante el cual su conciencia se rebela, se enfrenta en ocasiones con su propia religiosidad.
Rosalía cultiva una poesía que se plantea el sentido de la vida desde una visión desolada del mundo. Esta perspectiva adelanta el carácter existencial que se percibe en autores como Machado o Unamuno.
TEATRO ROMÁNTICO
El teatro es uno de los géneros preferidos por los románticos, ya que se presta bien a reflejar su visión de la vida como conflicto y su mundo de sentimientos y pasiones. Los temas predilectos son el amor trágico en abierto conflicto con las convenciones sociales, la lucha del individuo por la libertad y la fuerza del destino. Los personajes suelen distinguirse por varios aspectos:
En su actitud se muestran rebeldes, valientes o incluso arrogantes frente a una realidad que se opone a sus deseos: se enfrentan con las barreras que su destino les impone. Los protagonistas suelen ser extraños y misteriosos. Muchos aparecen marcados por un sino trágico que le aboca a la catástrofe final.
Se prefieren los ambientes lúgubres y retirados, y las acotaciones cuidan especialmente la ambientación y los efectos escénicos.
Se proclama la libertad creadora: se mezcla lo trágico con lo cómico, lo dramático con lo lírico o la prosa con el verso. Tampoco se respetan las unidades de lugar, tiempo y acción, y la trama se suele distribuir en cinco actos.
Los principales dramaturgos románticos son el duque de Rivas, José Zorrilla, J. Eugenio de Hartzenbuch (Los amantes de Teruel).
Ángel de Saavedra, duque de Rivas, destaca por su Don Álvaro o la fuerza del sino, obra que rompe con las reglas neoclásicas y ejemplifica el prototipo de drama romántico: la acción se desarrolla en Italia y en España, pasan varios años, mezcla lo trágico con lo cómico, combina la prosa con el verso, tiene cinco actos, hay escenas sobrecogedoras y su estilo retórico transmite vehemencia y apasionamiento.
El personaje central encarna al héroe romántico, víctima del destino y del rechazo de la sociedad. Ninguna de sus acciones evita su desgracia; huye continuamente, pero el código del honor y un hado cruel le persiguen e imposibilitan su felicidad. De esta forma, el suicidio desesperado de don Álvaro es ante todo un acto de rebeldía, la última manifestación de la libertad individual del personaje.
José Zorrilla escribió Don Juan Tenorio, obra que tradicionalmente se representa en torno al día de difuntos (2 de noviembre). Retoma el mito de don Juan presente en El burlador de Sevilla: un joven amoral y libertino que seduce a una o varias mujeres y finalmente vive un encuentro sobrenatural que desencadena en el último momento su salvación. El protagonista se arrepiente y logra su salvación por medio del amor a doña Inés. Ésta es un “ángel de amor” que actúa como mediador entre el mundo y Dios, ejemplifica la virtud y la inocencia que acaban por doblegar la maldad del protagonista.
LA PROSA ROMÁNTICA
El periodismo, los cuadros de costumbres y la novela histórica son los géneros fundamentales de la prosa romántica. Durante la primera mitad del XIX el autor más importante es Larra. En el Posromanticismo sobresalen las Leyendas de Bécquer.
La prosa en la primera mitad del XIX
Aunque los románticos prefirieron la poesía y el teatro, también cultivaron la prosa. A lo largo del XIX, la novela experimentó una importante evolución que hizo de este género el preferido por autores y lectores. El auge del periodismo contribuyó de forma decisiva al desarrollo de la narrativa, puesto que muchas obras se difundieron a través de las páginas de la prensa.
En el Romanticismo se muestra gran interés por la novela histórica, que satisface el anhelo de evasión hacia épocas pasadas, y por el cuadro de costumbres, que recupera lo popular y autóctono.
- La novela histórica se cultivó con gran éxito en Europa y se difundió en España gracias, sobre todo, a las traducciones de las obras de Walter Scott. Entre las novelas históricas españolas destaca El señor de Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco; El doncel de don Enrique el Doliente, de Larra, y Los bandos de Castilla, de Ramón López Soler.
- En los cuadros de costumbres se retrataban el habla y las costumbres del pueblo de forma idealizada y pintoresca, teñida de cierto humorismo. Sus principales cultivadores fueron Ramón Mesonero Romanos, con sus Escenas matritenses, y Serafín Estébanez Calderón, autor de las Escenas andaluzas. El costumbrismo se convirtió a veces en un instrumento para la crítica social.
El periodismo. Mariano José de Larra
Aunque escribió algunas poesías, varias obras teatrales y una novela histórica, el campo en el que Larra sobresalió fue el periodismo de opinión.
En sus artículos periodísticos, que pronto comenzó a firmar bajo el pseudónimo de Fígaro, retrata de forma precisa la sociedad de su tiempo en un intento por transformarla. En general, censura la ignorancia, el falso orgullo, la mala educación, el deficiente funcionamiento de la Administración y los privilegios de la nobleza y de la Iglesia.
Sus artículos se suelen clasificar en tres grupos:
- En los artículos de costumbres el autor lleva a cabo una sátira mordaz de los defectos de la sociedad española. El costumbrismo de Larra adquiere unos rasgos peculiares; no persigue simplemente realizar una descripción o divertir, lo emplea como medio para tratar temas más profundos, esconde a menudo la queja y el dolor.
- En los artículos políticos analiza los acontecimientos de la época, haciendo objeto de sus dardos tanto a absolutistas como a liberales.
- En los artículos literarios Larra ejerce la crítica literaria y defiende los principios del Romanticismo. Destacan especialmente los dedicados al teatro.
Los artículos de Larra, que adoptan gran variedad de formas -crónicas, relatos breves, cartas-, destacan por la viveza de la narración y del diálogo, por su lenguaje claro y directo y, sobre todo, por su fuerza satírica. Entre sus artículos más conocidos se encuentran «El castellano viejo»; «El café», donde desenmascara la vanidad de las apariencias y presenta una sociedad grotesca; «Casarse pronto y mal», «Vuelva usted mañana», que introduce la visión del extranjero que recuerda a Cadalso; «Quién es el público y dónde se encuentra»; «El mundo todo es máscaras, todo el año es carnaval»; «La sociedad», «En este país» o «El día de difuntos», en el que la ciudad es presentada como un inmenso cementerio que refleja una profunda decepción.
Las Leyendas de Bécquer
Los dieciocho relatos que conforman las Leyendas tienen frecuentemente un origen folclórico y narran diversos hechos extraordinarios o sobrenaturales. Entre ellas destacan títulos como El Monte de las Ánimas, Maese Pérez el organista, El rayo de luna, Los ojos verdes y La corza blanca.
En estas narraciones, protagonizadas en su mayoría por seres refinados, se pueden observar múltiples rasgos románticos: la recuperación de la cultura popular, el medievalismo, la atmósfera de misterio, la atracción por lo fantástico y sobrenatural... Así también, es frecuente en su prosa el tema romántico de la mujer ideal, el desengaño o el ansia de amor absoluto. La mujer, como ocurría en sus versos, además de objeto del amor, es a menudo el símbolo de la perfección estética.
LA LITERATURA DEL SIGLO XVIII. AUTORES Y OBRAS
LA LITERATURA EN EL SIGLO XVIII
INTRODUCCIÓN
El siglo XVIII ofrece un interés histórico indudable. Impera un gran movimiento intelectual y renovador: "la Ilustración", que consiste en la exaltación de la razón (frente a la fe) como único medio para guiar a los pueblos hacia el progreso y la felicidad. Este movimiento considera la educación como baluarte de progreso en toda sociedad libre y feliz. Su origen está fundamentalmente en Francia con teóricos como Voltaire, Montesquieu, Rousseau... Las máximas aspiraciones del llamado siglo de las luces eran la libertad, la igualdad y la fraternidad de todos los seres humanos. Las ideas de los Ilustrados tuvieron su reflejo en la Enciclopedia de Diderot, que recogía todo el saber de la época y fue el principal medio de difusión de las nuevas ideas.
En España políticamente se inicia con la "guerra de sucesión", que determina el fin de la casa de Austria y el advenimiento de los Borbones al trono de España con el reinado de Felipe V, después Fernando VI,Carlos III y Carlos IV sucesivamente. El reinado de éste último se caracteriza por la decadencia económica que concluirá con la toma de poder por parte de Napoleón, dando lugar a una sublevación popular que finaliza en la "Guerra de la Independencia".
Culturalmente destaca la creación de nuevas instituciones entre las que destacan la Real Academia de la Lengua Española, la Biblioteca Nacional o el Museo del Prado.
LA LITERATURA
La literatura dieciochesca tiene un fin práctico: persigue la utilidad y la enseñanza. El arte no debe estar aislado de las preocupaciones humanas. El didactismo será, por tanto, una característica presente en los autores de este siglo. Así los géneros fuertemente artísticos como la poesía y novela pasan a un segundo plano en beneficio de los diferentes discursos de prosa crítica, didáctica, científica y enciclopédica. En la primera mitad destacan autores como el Padre Feijoo e Ignacio de Luzán. En la segunda mitad Cadalso y Jovellanos.
PROSA
FEIJOO
Autor de pensamiento tolerante y abierto al influjo europeo. Su obra Teatro crítico universal es un compuesto de 8 volúmenes en los que pretende desengañar al lector sacándole de sus errores, supersticiones, prejuicios y falsas creencias (religiosas, filosóficas, históricas...). Así aparecen ensayos encaminados a combatir supersticiones, otros sobre materias científicas...
Cartas eruditas y curiosas. Consta de cinco volúmenes que persiguen el mismo objetivo: combatir los errores admitidos por la mayoría.
Su prosa huye de la afectación retórica para dirigirse al lector llanamente, con espontaneidad y expresión de tono familiar pues le interesa que sus ideas sean asimiladas por las mentes sencillas.
IGNACIO DE LUZÁN
Su obra más relevante es Poética. Es una obra de crítica literaria en la que define la estética neoclásica española:
- Se superpone el conocimiento a la inspiración.
- La belleza dimana de la razón, sólo es bello lo útil y razonable.
- La obra debe tener una intención didáctica.
CADALSO
Su obra capital es Cartas marruecas. Son 90 cartas cuyo eje son las opiniones de un extranjero de distinta civilización que ponen de relieve los defectos de la sociedad occidental y el atraso de España. El motivo reside en las continuas guerras que han destruido el hábito de trabajo y la superficialidad y pedantería de la cultura española. Propone como soluciones el cultivo de la ciencia y de la virtud.
Noches lúgubres. Diálogo entre un joven enamorado, cuya amada ha fallecido, y un sepulturero. Tediato, loco de amor, quiere desenterrar el cadáver para llevárselo a casa y morir junto a él prendiendo fuego a la vivienda.
JOVELLANOS
JOVELLANOS
JOVELLANOS
Fue uno de los más insignes ilustrados españoles del siglo XVIII. A diferencia de Feijoo, sus textos ensayísticos, en los que volcó sus propuestas reformistas tienen como destinatarios a los grupos dirigentes, no al pueblo.
Manifiesta en sus ensayos preocupación por los problemas de la sociedad de su época: la agricultura, la industria, las comunicaciones... y propone medidas reformistas para solventarlos. También mostró interés por los temas relacionados con la educación y la reforma de los estudios.
Las obras que mejor reflejan sus preocupaciones son Informe sobre la Ley Agraria y Memoria sobre espectáculos y diversiones públicas.
Su prosa es sencilla y clara acorde con la intención expositivo-argumentativa de los textos.
TEATRO EN EL SIGLO XVIII
En la primera mitad del siglo continuó la producción de obras barrocas, herederas de los dramas de Lope y Calderón. A mediados de la centuria se observa cambio hacia un teatro neoclásico que sin embargo sería fríamente acogido por el público. Paralelamente a estas dos corrientes se desarrolló un teatro costumbrista cuya expresión más destacada fueron los sainetes, piezas teatrales breves que presentaban aspectos típicos y pintorescos de la vida del siglo XVIII. En esta forma teatral destacó Ramón de la Cruz que presentó con simpatía a los tipos populares y centró su sátira en la clase media.
La historia del teatro en el siglo XVIII gira en torno a una discusión: la subsistencia del teatro del siglo XVII o su eliminación en favor de un teatro neoclásico que defienden los ilustrados. El teatro neoclásico recupera el respeto a la regla de las tres unidades, la enseñanza moral y la verosimilitud de los personajes e incidencias. A ello se ajusta Nicolás Fernández de Moratín en sus tragedias (Lucrecia, Guzmán el bueno, Homersinda), que, aunque fueron la manifestación más importante del siglo, sin embargo no gozó de la aceptación del público ya que su catarsis no encajaba con el carácter del español más dado a la extroversión y a la complacencia de los sentidos que a la introversión reflexiva con moraleja final. Sólo tuvo éxito La Raquel de Vicente García de la Huerta.
Fue Leandro Fernández de Moratín, autor de comedias, quien supo dar con la fórmula dramática más adecuada a los temas de actualidad. Los títulos son El viejo y la niña, El barón, La mojigata, La comedia nueva o el café y El sí de las niñas.
El sí de las niñas tiene el siguiente argumento: Don Diego, un caballero sesentón, piensa casarse con una joven de dieciséis años, doña Paquita, cuya madre ha concertado la unión. Pero la muchacha está enamorada de don Carlos, joven militar que resulta ser el sobrino de don Diego. Finalmente, este libera a Paquita de su compromiso y admite el matrimonio de los dos jóvenes.
Moratín censura la educación de las mujeres de la época y el abuso de autoridad de los padres al que éstas se veían sometidas. La comedia se ajusta a las normas neoclásicas:
- finalidad didáctica
- respeto a las tres unidades
- verosimilitud de los personajes.
POESÍA
Para los ilustrados, la poesía, como otras manifestaciones literarias, debía perseguir el objetivo de instruir, de educar:
Poesía social. Una parte de la poesía elustrada se centra en la crítica de aspectos sociales, la defensa de la fraternidad, la denuncia de la pobreza y la exaltación del hombre común, tolerante y productivo.
Una variante de esta tendencia fue la poesía satírica, cuyo representante más destacado fue Jovellanos, que en sus Sátiras a Arnesto y Sátira contra las malas costumbres de las mujeres nobles cuestiona la conducta de los nobles, su desorden sexual, despilfarro y falta de cultura.
La poesía social también cultivada por Meléndez Valdés o José Quintana, buscó una métrica más libre, como la silva o el endecasílabo sin rima, que no condicionara la expresión.
Poesía didáctica: La intención educativa de los ilkkustrados encontró en las fábulas el modelo adecuado. Dado su objetivo de formar en las buenas costumbres y las virtudes, esta poesía resultaba de fácil comprensión. En España los fabulistas más destacados fueron Tomás de Iriarye y Félix Mª Samaniego.
Las anacreónticas de Meléndez Valdés constituyen ciclos amorosos dedicados a Dorila, Filis, Galatea... Batilo es el nombre poético del autor. Compuso también la más importante poesía ilustrada en las Elegías y Epístolas, dedicadas a amigos y gobernantes.
Lengua castellana y literatura
